¿Por qué montamos un blog colaborativo como El Miajón?

Firma Eduardo Muriel“Miajón le llamamos a la miga de pan y figuradamente, a la entraña, al tuétano, a la esencia de las cosas“, explicaba Manuel Pecellín sobre El miajón de los castúos, la obra del célebre poeta extremeño Luis Chamizo. Con este nombre, que intenta volver la vista a lo que somos, hemos querido bautizar este blog colectivo hecho por extremeños y extremeñas para hablar de historia, cultura, humor, arte, política, frustraciones y esperanzas en y sobre una tierra a menudo maltratada e ignorada y que, sin embargo, tiene un rico patrimonio a todos los niveles.

Vivimos en tiempos en los que lugares lejanos de todo el mundo se conectan en segundos. ¿Qué sentido tiene entonces un blog de carácter extremeño? Este proyecto nace precisamente de la convicción de que no hay manera de pensar en global si no se actúa desde lo local. Las raíces de un árbol son la clave para que la copa pueda ser grande y frondosa y dar frutos para todos. No en vano, en sus representaciones simbólicas, los antiguos celtas dibujaban ambas partes del árbol de forma prácticamente simétrica. Muchos de los que escribimos en este blog somos extremeños y extremeñas de la -tristemente, por forzada- famosa “tercera provincia”, es decir, emigrados. Desde Barcelona, Madrid, Quito o Varsovia. También, lógicamente, desde muchos rincones de Extremadura. Somos de una tierra que lleva la emigración marcada a fuego en su ADN. A los extremeños nos ponen muchas ventanas y puertas de salida pero casi ningún espejo.

El Miajón parte también de otro símbolo, el de su fecha de lanzamiento: el 25 de marzo. Ese día, hace justo 80 años, decenas de miles de extremeños, simultáneamente, se lanzaron a ocupar latifundios de manera pacífica y comenzaron a cultivarlos con la idea de alimentar a sus familias. Extremadura es una tierra muy rica (estamos a la cabeza de producción en tantas cosas…) y sin embargo sus habitantes tienen que irse o resignarse al paro. Desde siempre. Su juventud se forma y da frutos en otras tierras. El poeta Rafael Alberti escribía en 1935 aquello de “los niños de Extremadura van descalzos”, “les hiere el calor y el frío”, “la lluvia les moja el sueño y la cama”. Luego llegó la dictadura y sólo hay que ver Los santos inocentes, la adaptación cinematográfica de la novela de Miguel Delibes, para tener una representación cruda de la vida cotidiana de los extremeños en aquella época.

Nada cambia para nuestra tierra. Hay un hilo colonial que la une de principio a fin, desde el dominio de las órdenes militares hasta la actualidad, pasando por las desamortizaciones. El médico extremeñista Antonio Elviro lamentaba en 1920, en su manifiesto Extremadura para los extremeños, que vívíamos en una “dictadura de los terratenientes”. Con todas sus letras. Medio siglo después, ya en la década de los 70, el poeta pacense Luis Álvarez Lencero (uno de “los cabezones” de la escultura de la rotonda del puente nuevo) escribía: “En la plaza del pueblo // sólo hay hombres callados. // No trabajan. No tienen // quien les dé algún trabajo. // Yo no sé qué pan comen, // porque el pan de los amos // se está poniendo duro, // y el comerlo hace daño. // ¿Qué piensan estos hombres // que nacieron esclavos…?”. Nada cambia para los extremeños. ¿Y hoy en día? Un 30% de parados, un 25% de funcionarios, más de la mitad de las familias está en situación de precariedad… Estructuralmente nada cambia. En una tierra rica.

Pero, ¿y si comenzamos a quejarnos y a decir que “Extremadura me duele”? ¿Y si empezamos a pensar entre todos cómo salir de la dinámica histórica en la que nos han metido? La contribución de este blog colectivo es el debate. Por ahí se empieza. Decía antes que a los extremeños y extremeñas sólo nos ponen ventanas y puertas de salida, en lugar de espejos. El Miajón pretende ser eso: muchos espejos chiquininos, muchas voces hablando, desde diferentes posturas y con distintas ideas sobre la tierra que llevamos dentro y que nos gusta tanto como nos duele. El 25 de marzo es una fecha que representa todo lo que nos hace falta: la reivindicación de que la riqueza tiene que tener un reparto más justo, que de vagos no tenemos ni un pelo y que sólo nosotros, actuando de manera colectiva, podemos lograr un futuro mejor para Extremadura. Igual que nuestros antepasados ocuparon los latifundios y comenzaron a labrar la tierra abandonada, El Miajón ocupa Internet para abrir surcos de debates. Nos encantaría que te unieses a la conversación.

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2 comentarios

  1. Buenas noches , me uno a vosotros desde mi conciencia de sentirme Extremeña llevando 40 Años en Cataluña , nada de mi sentir por mi naciencia en estas tierras me ha echó sentir conforme con mi destino q. Me obligó a separarme de sus gentes . Mi corazón siempre en mi tierra .

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  2. Mis padres salieron de su pueblo junto con sus hijos ,en el año 1955,yo cumplí el año fuera de hinojosadel valle,desde entonces vivimos en Mallorca,a mi abuelo materno lo fusilaron por ser del sindicato agrario ,mi padre ,mi tío y más jóvenes del pueblo se alistaron con los republicanos ,terminaron todos en campos de concentración ,en el último que estuvieron fue en Castuera ,dejamos Extremadura y mis padres no regresaron nunca más al pueblo ,mis hermanos y yo hemos ido una vez para saber dónde nacimos ,no nos sentimos muy extremeños ,en particular yo ,por las cosas que pasaron y sufrieron mis padres y abuelos ,no le estoy muy agradecida esa tierra en particular y a los caciques y la iglesia tan represivos de aquellos tiempos ,me siento mallorquina,pues una no es de donde nace ,es de donde pace….

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